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MEDIO AMBIENTE

La joya de las fragas gallegas

22 jun , 2015  

Todo el mundo (o casi) está concienciado de la importancia de salvar especies emblemáticas como el lince ibérico, el tigre, o las ballenas. Hoy voy a hablaros de un anfibio que tal vez no conozcáis, pero que es uno de los más raros que tenemos en España.

Empecé a interesarme por este bicho gracias a las clases de Pedro Galán en la UDC, herpetólogo autor (junto con Gustavo Fernández) de la recomendable guía Anfibios e réptiles de Galicia (Ed. Xerais, 1993); tres ex-alumnos suyos, por cierto, le pusieron en 2006 su nombre a una lagartija endémica de los Montes de León: Iberolacerta galani.

Según la guía, Galicia tiene 4 especies de ranas, 5 sapos (la diferencia entre ranas y sapos es estética, y no filogenética), 3 tritones y 2 salamandras. Una de ellas es la Salamandra salamandra o salamandra común: el típico urodelo (anfibio con cola) cuyo patrón negro y amarillo varía en función de la subespecie (de la que hay decenas a lo largo del centro y sur de Europa). Seguramente habréis visto alguna foto, ya que es bastante común.

Un caso muy diferente es la salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), que veis en la foto (que subí yo mismo a Wikipedia). Cito (y traduzco) un párrafo de la guía de Galán y Fernández: “Estamos ante una de las joyas, no sólo de nuestra herpetofauna, sino de todo el patrimonio natural gallego. Se trata de una especie en la que la rareza y singularidad van parejas al desconocimiento sobre su forma de vida y la destrucción de sus últimos hábitats que, como ironía o símbolo, son la más genuina representación de la naturaleza ancestral gallega: fragas de hoja caduca entre arroyos saturados de líquenes y humedad”.

Y es que Galicia era así hace 2 – 3 siglos. Ahora conserva muy pocas fragas, ya que buena parte de su flora original se sustituyó durante los últimos 2-3 siglos por plantaciones artificiales de eucaliptos y, en menor medida, de pinos. Y es en estos lugares (y otros similares del oeste de Asturias o el norte de Portugal) donde podemos ver este animal. Sus únicos parientes cercanos se encuentran en el Cáucaso y Asia Menor. Y es que la salamandra rabilarga (en gallego, saramaganta) necesita un clima saturado de humedad, algo común entre la hojarasca de un bosque caducifolio, pero que en un eucaliptal sólo encuentra cerca de los ríos.

Se distingue por su color oscudo y por su larguísima cola (de hasta 2 tercios de su longitud), a la que va unida una característica única en los anfibios españoles: puede desprenderse de su cola ante una amenaza (al igual que las lagartijas), y tras la autotomía, la cola se mueve durante un rato (para llamar la atención del depredador) y posteriormente, se regenera una cola menor. Se alimenta de pequeños arácnidos, dípteros, coleópteros y colémbolos; y es presa de carnívoros, como nutrias, culebras de agua, sapos comunes o incluso (en estado de larva) larvas de salamandra común.

La UICN la clasificó en su Lista Roja con el estatus de Vulnerable. De nosotros depende la conservación del hábitat de ésta y otras especies, algo que se pone en peligro con incendios como el de 2012 en el Parque Natural de Fragas do Eume, una “isla” de bosque terciario rodeada de un “mar” de plantaciones artificiales de eucaliptos.

La imagen principal del artículo la saqué precisamente en ese parque, en 2009, y la colgué en Wikimedia Commons.

Fernando Losada

Biólogo titulado, profesor en progreso, locutor aficionado e interesado por seres extraños. Colaboro a veces con Planeta Espuni.

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