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MEDIO AMBIENTE

¡Humanos, a las aves nos estáis estresando!

15 abr , 2015  

El aumento de las actividades humanas durante los findes en ambientes cerealistas altera el comportamiento del sisón.  El estudio, en el que ha participado el CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid, mide el nivel de estrés fisiológico mediante el análisis de la hormona corticosterona, encontrada en las cacas de estas avecillas. Según los investigadores, el aumento de actividades lúdicas en medios naturales podría representar un problema para la conservación de esta y otras especies.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Madrid han realizado un estudio sobre cómo reacciona el sisón, un ave amenazada característica de medios agrarios abiertos, a la presencia del hombre en ambientes cerealistas durante el invierno.

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Ejemplar de sisón. / Rafael Palomo

El trabajo, publicado en la revista Behavioral Ecology, muestra que las aves tienen un nivel de estrés significativamente más alto durante el fin de semana que antes o después del mismo.

Los animales pueden percibir al hombre como una amenaza o un posible depredador
 “Los animales pueden percibir al hombre como una amenaza o un posible depredador. Por ello, las actividades humanas que conlleven un contacto del hombre con la fauna silvestre pueden causar estrés fisiológico y cambios de comportamiento en ese entorno”, explica la investigadora del CSIC Beatriz Arroyo, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, centro mixto del CSIC, la Universidad de Castilla‐La Mancha y la Junta de Comunidades de Castilla‐La Mancha.

El estrés de las caquillas

Este estudio ha constatado que durante los fines de semana hay una mayor frecuencia de actividades humanas en las zonas agrícolas, incluida la presencia de cazadores, de paseantes y de ciclistas. Para medir el nivel de estrés que llegan a generar estas actividades, los investigadores han empleado una hormona, la corticosterona, presente en las heces de los sisones.

La exposición a dichas molestias podría llegar a tener efectos negativos en las poblaciones de sisón
Los análisis han mostrado que el grado de estrés aumenta con la intensidad de las molestias, particularmente las relacionadas con la caza, como son la densidad de cazadores o perros, o la frecuencia de tiros por minuto.

“También hemos observado que durante los fines de semana los sisones pasan más tiempo vigilando o volando, comportamientos que son típicamente anti‐predatorios. En cambio, tras el fin de semana, dedican más tiempo a comer, probablemente para recuperarse del gasto energético sufrido durante esos dos días”, comenta la investigadora.

El trabajo advierte de que, aunque estas respuestas de comportamiento y fisiológicas permitan a los individuos hacer frente a situaciones estresantes, la exposición a dichas molestias prolongada y repetida en el tiempo podría llegar a tener efectos negativos en las poblaciones de sisón, e incluso contrarrestar los resultados de programas de conservación.

“El reciente aumento de actividades lúdicas en medios naturales podría representar un problema para la conservación de esta y otras especies. Algunas medidas de gestión podrían ayudar a reducir el impacto de estas actividades, como por ejemplo la creación de refugios de caza con suficientes recursos alimenticios para las aves”, concluye Arroyo.

Referencia bibliográfica
Tarjuelo, I. Barja, M.B. Morales, J. Traba, A. Benitez, F. Casas, B. Arroyo & F. Mougeot. “Effects of human activity on physiological and behavioral responses of an endangered steppe bird”. Behavioral Ecology. DOI: 10.1093/beheco/arv016

Vía CSIC 

Andrea Arnal
Enredando

Andrea Arnal

Periodista, y de ciencias.
¿Que por qué? Las noticias científicas son las únicas que abordan cuestiones trascendentales, como de dónde venimos, a dónde vamos, por qué no es bueno tomar leche, etc.
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