Fulgurita

CIENCIA

Fulguritas: rayos congelados

16 ago , 2015   Gallery

Una buena colección (de las de verdad) no se hace en un día. Hace poco tuve la suerte de ver una muy buena de minerales, rocas, fósiles y conchas que sus dueños llevan décadas haciendo. Hubo muchos ejemplares que me gustaron, pero me he decidido hablaros de uno en concreto: la fulgurita.

Lo más sorprendente de este mineral (o mineraloide), es que se forma cuando un rayo impacta contra arena (o contra un suelo que contenga suficiente arena).
Antes de entrar más en materia, repasemos un par de conceptos: aunque en la vida diaria usemos indistintamente las palabras vidrio y cristal, son exactamente lo contrario: un vidrio es un mineral (o conjunto de minerales) que se formó al enfriarse rápidamente en términos geológicos. Esto lo convierte en un material amorfo. Pero cuando el mineral tarda más en enfriarse (a veces, millones de años) en el interior de la Tierra, sus iones tienen tiempo de moverse hasta formar figuras geométricas como el cubo (en la pirita o la halita) o el hexágono (en el berilo): eso es un cristal.

Al impactar un rayo contra la superficie terrestre, éste puede penetrar varios metros en la Tierra, y puede aumentar la temperatura del material contra el que impacta hasta varios miles de ºC (el dato exacto varía dependiendo de la fuente consultada, si bien el punto de fusión del cuarzo son 1713 ºC). Esta temperatura es suficiente para fundir los granos de arena situados alrededor de donde penetra el rayo. Al cabo de unas horas o días, la temperatura desciende bruscamente (de nuevo, bruscamente en tiempo geológico) lo que, como ya os imaginaréis, forma un vidrio. Concretamente, un tubo hueco de material silíceo cuyo color varía dependiendo de la composición de los granos de arena de la playa / desierto / suelo arenoso: una fulgurita.

Cierto que, de forma artificial (por ejemplo, haciendo estallar una bomba atómica en un desierto de arena), podrían originarse vidrios de composición similar, pero nunca con forma de tubo hueco. Lo mismo se puede decir de las altísimas (y efímeras) temperaturas alcanzadas tras el impacto de un meteorito de tamaño razonable.

Las fulguritas son duras (lógico, teniendo en cuenta el importante porcentaje de cuarzo que hay generalmente en la arena), pero frágiles, así que es muy difícil extraer una completa sin romperla, pero su tamaño puede alcanzar los 6 metros o más. Buceando por Google podéis encontrar fulguritas de todas las formas, tamaños o colores. Para este artículo, os dejo unas fotografías sacadas expresamente para Planeta Espuni por Laura Gutiérrez Pelayo.

 

Fernando Losada

Biólogo titulado, profesor en progreso, locutor aficionado e interesado por seres extraños. Colaboro a veces con Planeta Espuni.

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